Hay un silencio extraño, cósmico, melancólico, sofocante y aplastante en casa, un silencio que me hiere en lo más profundo de mis sentimientos y de mis miedos. Planea por toda la casa, el jardín, la calle, en todos los rincones, no deja espacio para nada más.
Estoy inexplicablemente callada, no quiero oir ni mi respiración, quiero que me rodee este silencio, este sin sonido, este vacío que me ha dejado Nas al morir.
Mientras escribo, revoltea a mi alrededor un joven grifon de bruselas, y recuerdo a mi bobtail, alegre, cariñoso, feliz, ahora ya con los años, además de todo esto era sabio.
Continua habiendo un polvo enmudecido por toda la casa, por mucho ruido que mi loro y mis perros pudieran hacer hay un lugar no cubierto, y creo que me he fusionado con él, será mi sitio para estar con Nas, otra vez.
Hoy ha sido un día de pocas palabras, las mínimas.
Casi peluquera canina, amazona, moza de cuadra, domadora de caballos, etóloga, A.T.V., A.T.V. ecuestre, geógrafo, criadora de loros, ornitóloga, juez de TREC. Si me dejo algo, avísenme.





aquest buit no l’ompliras mai…